Vienes, me acaricias y te marchas con el sol, me duele solo ser tu diversión. Dices que me amas, que no hay nadie como yo que soy la dueña de tu corazón, pero alguien más está en tu habitación. (...) No, no pasa nada si el amor no es perfecto, siempre y cuando sea honesto. Y no, ya para que pedir perdón, no es correcto, no puedo compartir lo que no se me dio. No soy la dueña de tu corazón
yo soy quien sobra en esta habitación.